De  europapress

Publicado 20/12/2018 14:09:44CET

OVIEDO, 20 Dic. (EUROPA PRESS) –

El Instituto Oftalmológico Fernández-Vega (IOFV), la Fundación de Investigación Oftalmológica (FIO), el Instituto Tecnológico de Materiales de Asturias (ITMA) y la Universidad de Oxford han publicado en la revista científica ‘Optical Materials’ un trabajo que analiza los beneficios de un filtro que no solo bloquea la luz nociva, como ocurre hasta ahora, sino que además la transforma en luz beneficiosa para la retina. El hallazgo puede servir para diseñar lentes neuroprotectoras y terapéuticas para pacientes con glaucoma y DMAE.

Las investigaciones se han llevado a cabo en el marco del proyecto ‘Retineta: Desarrollo de nanomateriales luminiscentes para neuroprotección y nanoterapia de patologías en un modelo experimental de daño retiniano por luz’, financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad, dentro del Programa Retos-Colaboración.

En él han participado los doctores Amador Menéndez Velázquez, investigador del Instituto Tecnológico de Materiales de Asturias y los investigadores del Instituto Universitario Fernández-Vega Susana del Olmo Aguado, Claudia Núñez Álvarez, Andrés Fernández-Vega Cueto-Felgueroso, Jesús Merayo Lloves y Neville N. Osborne, este último también catedrático de la Universidad de Oxford.

LUZ AZUL FRENTE A LUZ ROJA

Según explican el profesor Neville N. Osborne y la doctora Susana del Omo, investigadores principales de la Fundación de Investigación Oftalmológica (FIO), la luz azul sin filtrar interacciona con ciertos pigmentos presentes en la retina, pudiendo llegar a dañarla. Por el contrario, la luz roja estimula los tejidos y tiene el potencial de contrarrestar esos daños. Por eso, se planteó la hipótesis de que modular las cantidades de luz roja podría ser beneficioso para ciertos pacientes: personas con glaucoma, degeneración macular asociada a la edad (DMAE) y retinopatía diabética.

En la misma línea, el doctor Amador Menéndez, científico de ITMA y autor principal del artículo, apunta que « el uso de filtros no es nuevo en oftalmología, pero hasta la fecha se hacía uso de filtros puramente absortivos (que bloquean la luz y la pierden en forma de calor) o cristales fotónicos (que reflejan luz de ciertas longitudes de onda). Con este nuevo tipo de filtros – conocidos como filtros luminiscentes – se consigue una redistribución espectral de la luz con un potencial doble efecto: neuroprotector (al bloquear la nociva luz UV-azul) y terapéutico (al proporcionar cantidad extra de luz roja-IR cercana, que estimula la regeneración de las células de la retina) », señala el experto en nanofotónica.

LAS GAFAS DEL FUTURO

Este filtro podría incorporarse a una gafa, ejerciendo así efectos neuroprotector y terapéutico y sin alterar significativamente la calidad de la visión.

El oftalmólogo e investigador Andrés Fernández-Vega Cueto-Felgueroso señala que esta investigación nace con la idea de ofrecer una ayuda de valor añadido a los tratamientos actuales. La aplicación futura más directa es su aplicación en lentes oftálmicas.

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