De  El espectador

Hace un año el redactor estrella de las noticias falsas del uribismo, Gustavo Rugeles, le pegó a su pareja Marcela González y ella lo denunció. La denuncia destapó otros casos de maltrato machista por parte del fabulador contra la periodista Johana Fuentes, como suele pasar cuando este tipo de denuncias se hacen públicas. El machismo es siempre reincidente. González lo perdonó, como sucede con frecuencia en estos casos y la relación continuó hasta que él volvió a pegarle y ella lo volvió a denunciar —los golpes hacen parte de la temporada de vacaciones de muchas mujeres: en Colombia los días más críticos para la violencia machista son Navidad, el 31 y el Día de la Madre—. 

El miércoles González fue entrevistada en Blu Radio desdiciéndose de la denuncia y afirmando que Rugeles no es una mala persona,  que hace yoga, que vive con ella por temporadas, que todas las personas cometemos errores y que él está dispuesto a cambiar —otra vez—. González dijo dos cosas que me parecen muy interesantes. Por un lado pregunta: “¿qué es justicia? ¿Que lo metan a la cárcel? Para mí eso no es justicia”. La afirmación sería más fácil de digerir si estuviera referida a un personaje menos turbio, pero eso es lo que piensan muchísimas víctimas y tienen razón: nuestro sistema de justicia no está preparado para lidiar con el problema estructural y sistemático de violencia contra las mujeres. Desde fuera es fácil subestimar lo que implica denunciar a un agresor con quien se tienen vínculos afectivos y que hace parte del círculo familiar más íntimo. Muchas mujeres que atraviesan situaciones de violencia machista no quieren que a sus parejas o exparejas las metan presas, en parte por una razón material: cuando hay hijos en común, la manutención y la tenencia son responsabilidades también de los varones. La mayoría de las mujeres que denuncian violencia machista lo hacen con un objetivo mucho más sencillo: que el agresor las deje en paz, que no las agreda más. Punto. 

Luego González explica: “Es como si tú tienes un hijo que hace algo malo, tú lo puedes amar mucho, pero si de verdad eres una persona de convicciones le llamas la atención de alguna forma y le dices: ‘Hey, estás equivocado’”. Ese es el amor romántico que el feminismo tanto critica, porque a punta de mentiras mantiene a las mujeres en un ciclo de vigilar y castigar para que el agresor renueve sus votos de arrepentimiento y ella lo pueda perdonar; como hacen las mamás. Pero González (por suerte) no es la madre de Rugeles, la metáfora que usa es un testimonio más de los juegos machistas del fabulador. 

González termina por ser humillada en la entrevista. Le recriminan estar “ahora tan cariñosa con Rugeles” y que con su denuncia “desgasta el sistema judicial”. La mesa de Blu la arrincona, la lleva a contradecirse en vivo, con una sagacidad que brilla por su ausencia cuando entrevistan al presidente Duque. En casos de violencia tan claros y con villanos tan deleznables como Rugeles se le hace fácil a todo el mundo ponerse en contra de la violencia machista. Pero violencia machista también es pendejear a las víctimas en medios nacionales. ¿Cuál era el objetivo real de esa entrevista? La periodista Lorena Beltrán comentó que lo que tendría que seguir es una entrevista sobre cómo las víctimas de violencia machista entran en relaciones de dependencia con sus agresores que las llevan a perdonarlos. Como esto no se problematiza, nos quedamos con la humillación de González y unas cuantas perlas como: “Las mujeres que terminan muertas porque el esposo las mata no es porque el esposo sea un asesino”. 

La mesa olvidó, o sencillamente no le importó, que la entrevistada era una víctima y no una figura pública. Les dio lo mismo que millones de mujeres que hoy son víctimas de violencia doméstica en el país estuvieran escuchando, para ver qué pasa, para ver si ellas se animan a denunciar algún día. El mensaje fue claro: si denuncian y luego se retractan vamos a trapear el piso con ustedes. Minutos después de la entrevista Pulzo tituló “Premio a la estupidez proponen para la novia de Rugeles por declaraciones sobre golpizas”. Así las cosas, ¿qué víctima va a contarnos su historia a riesgo de ser bautizada como estúpida por los medios nacionales?

@Catalinapordios

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