De  El espectador

Un reciente estudio publicado en Science Advances concluyó que durante la elección de Donald Trump los mayores de 65 fueron quienes más compartieron noticias falsas en Facebook. El artículo establece que existen dos posibles causas para que los mayores sean los más engañadores y tal vez también los más engañados. Primero, como entraron tarde a las nuevas tecnologías pueden carecer de las intuiciones necesarias para juzgar la veracidad de una noticia. Segundo, como la memoria se deteriora con la edad es posible que se pierdan las herramientas que permiten discernir entre ficción y realidad. 

Para mí el problema no es ni lo uno ni lo otro. Yo creo que el asunto tiene que ver más con pereza mental que con incapacidad. En algunos grupos de WhatsApp que comparto con mayores de 60 es común no sólo recibir noticias falsas, sino también chistes sexistas, racistas o pasados de tono. Una vez indiqué que el comentario no era el apropiado y recibí una respuesta curiosa: “Eso ya les toca a las nuevas generaciones”. ¿Cómo así? ¿Reconozco la estupidez, pero no cambio?

Amigos y no amigos de 60, el cambio es de todas las generaciones. Utilicen los grupos de WhatsApp con sus colegas y amigos de la infancia para reencontrarse y para construir un debate público incluyente. Inviten a gente joven a sus grupos. Lean nuevos autores, mejor si piensan distinto a ustedes. Piensen en los chistes que siguen reenviando una y otra vez; ya es hora de eliminar el repetitivo y predecible cuento de la suegra amargada, de la esposa furiosa, de la amante menor y de los miles de estereotipos sobre minorías. 

Y sí, las noticias falsas y chistes malos los comparten todas las edades. Pero ustedes deberían ser los más experimentados y críticos. Por favor, no nos dejen solos. Sabemos que están cansados de muchas cosas y ya les quieren dejar a otros el lío. Y me gustaría decirles que claro, que lo recibimos. El problema es que no están viejos; se están haciendo los locos. Y nosotros lo sabemos. Utilicen sus años para ser, como dice Aristóteles, escépticos. Los más osados pueden tratar de ser sabios. Todos los demás, por favor, piensen lo que reenvían.  

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