De  elpais

Álvaro Morata posa como nuevo jugador del Atlético. Ángel GutiérrezAtlético de Madrid

Un par de semanas (más o menos) han necesitado el Chelsea y el Atlético para cerrar el trasvase de Álvaro Morata (Madrid, 1992) de Londres a Madrid. El trato verbal se alcanzó el sábado por la tarde, con una cesión hasta junio de 2020, con opción de compra pero no obligatoria, de ahí que el delantero pudiera subirse al avión ese mismo día e incluso someterse y superar el reconocimiento médico a la mañana siguiente. Sin embargo, hasta que Marina Granovskaia, la directora ejecutiva del club londindense y mano derecha del dueño Roman Abramovich, no aflojó el gesto, Morata ha tenido que esperar junto a su familia para poder ponerse a las órdenes de Simeone, que lleva suspirando por él desde el verano de 2016. El punta será presentado este mismo martes en el Wanda Metropolitano y el domingo (16.15 horas) podría tener sus primeros minutos ante el Betis, en el Benito Villamarín.

Y es que, aunque ya había superado el reconocimiento médico (el domingo), esta mañana aún no daban por cerrado el acuerdo en el Atlético. « Aún falta por rematar algunos asuntos », admitían a este periódico. El principal asunto, el precio del jugador llegado el caso de que el conjunto rojiblanco decida ejercer la opción de compra al final de ese plazo. Una cantidad que estaría en torno a los 50 millones, toda vez que el Chelsea pagó 80 al Real Madrid hace sólo año y medio.

El otro asunto había que resolverlo en Madrid, haciendo hueco físico y económico al deseado delantero. Y eso se ha logrado cediendo a Gelson Martins al Mónaco y vendiendo a Jonny al Wolverhampton británico, donde ya jugaba desde julio en forma de cedido, tras fichar por el club rojiblanco procedente del Celta, a cambio de unos 10 millones de euros y seis temporadas de contrato. También llegó a plantearse la salida de Nikola Kalinic, pero finalmente la solución fue desprenderse del lateral gallego.

A Morata le espera Simeone con los brazos abiertos, tras frustrarse su traspaso al Atlético en el verano de 2016, ante la imposibilidad de repescar entonces a Diego Costa. El punta madrileño fue recomprado por el Real Madrid, donde se formó como jugador desde 2008, y el técnico argentino se tuvo que conformar con Kevin Gameiro, que no estaba entre sus prioridades. En el Chelsea marcó 24 goles en 72 partidos, 15 de esos tantos en su primera temporada.

Morata, que formó parte de la cantera del Atlético hasta 2007 (tenía 15 años), se reecontrará con su amigo Koke, con el que coincidió de pequeño en la cantera atlética. Él también ha colaborado para convencer al nuevo fichaje, aunque, según cuentan en el club, estaba convencido desde hace bastante tiempo. A la espera de que se recupere Diego Costa, Simeone ya tiene una delantera para soñar con todo en Europa y aliviar los problemas de puntería que sólo sabe resolver Griezmann.

El madrileño se entrenó en solitario este lunes en la Ciudad Deportiva de Majadahonda. Además, posó para los medios del club y ofreció sus primeras sensaciones como jugador del Atlético, además de recordar de que fue recogepelotas del club cuando era niño: « Cuando no iba de recogepelotas, iba a la grada, así que estoy muy contento. Siempre cuando veo algún recogepelotas me veo identificado. Empecé de recogepelotas, todavía tengo mi peto, y soñaba con algún día estar en ese campo« , añadió el delantero, que jugó de categoría alevín hasta cadete en el Atlético, antes de ir al Getafe y luego al Real Madrid.

En la cantera del Atlético compartió equipo con Koke: « Ha sido un compañero, porque dejó de serlo cuando éramos pequeños, pero lo ha sido siempre en la selección. Me alegro mucho y es un honor ser su amigo. Y ahora más todavía su compañero… Llevo muchos días hablando con él, pero tengo muchas ganas de verle », agregó.

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