De  elpais

El Corvette de García, durante la noche de Daytona. CORVETTE RACING

Antonio García, ganador absoluto hace 10 años en Daytona, probó el sabor amargo de una carrera que no dio un respiro a la mecánica de su Corvette. El madrileño, que aspiraba al triunfo en la categoría GTLM, se vio perjudicado por una pérdida de combustible y una avería eléctrica en el interior de su vehículo que le obligó a pilotar a ciegas durante varias horas de la noche.

Ni siquiera un especialista en la conducción nocturna como él pudo reconducir la situación en el #3 del Corvette Racing. La primera desgracia había llegado en el turno de Jan Magnussen, que perdió tres vueltas tras un golpe con su coche hermano, en manos de Olivier Gavin. Relegado al noveno y último puesto de su categoría, el español fue escalando puestos hasta retomar el liderato.

Tal y como confirmó el propio García, el Corvette no podía disponer de los datos de telemetría, esenciales también en las pruebas de resistencia. Además, las luces del cuadro de mandos del interior del vehículo tampoco funcionaban. El último y fatal contratiempo llegó de la mano del combustible. « Podríamos haber arriesgado menos, pero corremos para ganar », relató García en sus redes sociales minutos después de quedarse sin gasolina.

Mucho mejor rodaron las cosas para Miguel Molina, que a mitad de la prueba peleaba con su Ferrari por la victoria en GTLM, con nueve vehículos en la parrilla de salida. El barcelonés, compañero de Davide Rigon, Alessandro Pier Guidi y James Calado en el #62 del Risi Competizione, ascendía al primer puesto pese a la fortaleza de los Porsche #912 y #911.

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