De  elpais

Los jugadores del Reus se retiran de La Rosaleda el 6 de enero, tras ganar al Málaga 0-3. M.BAEZMARCA

Los impagos a los jugadores, con el agravante de reincidencia, le han acabado costando muy caro al CF Reus Deportiu. En una decisión sin precedentes, la Liga 123, -la Segunda División de toda la vida-, se queda con 21 equipos en plena competición. A falta del recurso ante el Tribunal Administrativo del Deporte (TAD), el centenario club reusense ha quedado descendido automáticamente a Segunda B y no podrá competir en el fútbol profesional durante las tres próximas temporadas. A consecuencia de la resolución notificada este lunes por el Juez de Disciplina Social de la Liga, sólo tres equipos más descenderán este año de categoría. Según explicita el código disciplinario de la Federación Española de Fútbol (RFEF), no habrá cambios en la clasificación: se mantendrán los resultados de los partidos del Reus en la primera vuelta, y en la segunda un equipo descansará cada jornada y todos sumarán los tres puntos equivalentes a una victoria por 1-0 ante los rojinegros.

Paradójicamente, el descenso administrativo se dio a conocer este lunes mientras una delegación de los nuevos accionistas mayoritarios del club, los estadounidenses Russell Platt y Clifton Onolfo, negociaba en Madrid con la Federación y LaLiga el modo de desactivar los efectos de la herencia envenenada que les ha dejado el anterior mandatario, Joan Oliver, ex director general del Barcelona con Joan Laporta, en especial una cláusula -considerada legalmente nula por los actuales propietarios- que concedía la carta de libertad a aquellos jugadores que no hubiesen cobrado el pasado jueves. Pese a compromisos y ambiciosos planes de los nuevos jefes, siete futbolistas ejecutaron dicha opción al día siguiente.

Sin embargo, estos graves problemas para mantener las once fichas profesionales que exige LaLiga para competir no han sido la bala que ha rematado a un CF Reus agonizante. En realidad, el camino de la Segunda B ya se había tomado desde hacía meses con el reiterado incumplimiento «de los compromisos adquiridos -en forma del impago de mensualidades del salario- con sus jugadores, con la gravísima consecuencia adicional de que seis de ellos han tenido que abandonar el Club», según el Juez de Disciplina Social de la Liga. «Estos hechos no han sido negados por el Reus en su escrito de alegaciones», argumenta la sentencia, que no entra a valorar las buenas intenciones de Platt y Onolfo para el futuro.

Carta de libertad

La operación internacional de compra del club no ha hecho temblar la mano del juez, que subraya que el intento de reflote financiero es posterior a los hechos que sanciona: «El saneamiento (presunto o real, total o parcial, creíble o no) de una entidad después de haber realizado el hecho infractor y haberse beneficiado de él no puede tener efectos enervadores de la sanción». Una vez consumado el descenso, los profesionales de la primera plantilla tienen la carta de libertad, por lo que es más que presumible que dejen Reus antes del cierre del mercado de invierno, previsto para el próximo jueves.

Este lunes por la tarde, el club anunció que apelará la expulsión por considerarla «injusta». Mediante un escueto comunicado, la entidad explicó que los nuevos ejecutivos del Reus se habían reunido con la Federación Española y el bufete de abogados Cuatrecasas «para intentar apelar la decisión del Juez Social de LaLiga e intentar conseguir la suspensión cautelar de la sanción ante el Tribunal Administrativo del Deporte».

Tampoco ha trascendido cómo puede afectar el cambio de categoría -y su enorme impacto en ingresos- en el desembarco en España de los dos socios norteamericanos, ni si existe algún tipo de letra pequeña que pudiera invalidar la compra. Onolfo ya ha afirmó que la documentación recibida del grupo de Oliver sobre la millonaria deuda del Reus presentaba desviaciones más que relevantes, que incluso cifró «en torno a un 50%», a las que ahora deberá sumar la multa impuesta este lunes por un importe de 250.000 euros. Mientras, el ministro de Cultura y Deporte, José Guirao, sorprendió diciendo que existe la posibilidad de que el Reus puede evitar esa exclusión de la liga «si entra un socio nuevo que pone al día» los pagos.

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