De  Okidaio

Para sentirnos mejor nos preguntamos cuáles son los ejercicios para relajar el diafragma.

El diafragma es el músculo encargado de regular la respiración. Forma parte del core, del mismo modo que el suelo pélvico. Cuando el core está en plena forma y tiene un buen funcionamiento, coordinado y correcto, ofrece un buen centro de gravedad y estabilidad del conjunto del cuerpo. Para sentirnos mejor nos preguntamos cuáles son los ejercicios para relajar el diafragma.

Este músculo presenta un exceso de tono en una gran parte de personas adultas al estar siempre está en continuo movimiento para garantizar una adecuada respiración. A ello hay que sumarle que las tensiones diarias y el estrés tienen un efecto directo sobre este músculo.

Respiración diafragmática

Para realizar este ejercicio hay que tumbarse boca arriba con los pies apoyados en la pared, de modo que los muslos formen un ángulo de 90 grados en relación al cuerpo, y las pantorrillas otros 90 grados con respecto a los muslos.

En esta postura se inhala profundamente por la nariz, dejando que el abdomen se eleve ligeramente, expandiéndose hacia el exterior y hacia arriba. Se mantiene la respiración unos segundos y se exhala lenta y completamente por la boca, tratando de acercar el ombligo hacia la columna vertebral.

Sonido S

Se trata de uno de los mejores ejercicios para relajar el diafragma. Se realiza en posición tumbada. Lo primero es tomar aire por la nariz despacio y de forma profunda. Luego, se expulsa por la boca haciendo el sonido S de manera suave durante toda la exhalación. Lo recomendable es repetir el ejercicio de forma consecutiva durante cinco minutos. Luego, la respiración es mucho más profunda.

Ritmo del suelo pélvico

Este ejercicio también se practica en posición tumbada. Durante la inhalación el diafragma empuja hacia abajo el abdomen, provocando que este sobresalga. El suelo pélvico debe moverse hacia abajo durante la inhalación, respondiendo así a la presión transmitida por el diafragma y el abdomen en su conjunto. Durante la exhalación el proceso es el contrario: el diafragma y el abdomen tiran de los músculos que forman el suelo pélvico, provocando su contracción.

Resistidos

Tumbado boca arriba, colocaremos las manos en el abdomen. Luego cogeremos aire mientras que las manos hacen fuerza para intentar impedir la expansión abdominal. Con las manos encima de las costillas hacen respiraciones costales, elevándolas y dejando el abdomen quieto.

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